Desgenitalicemos nuestro placer

El cómo concebimos y vivimos nuestra intimidad, es un proceso de auto descubrimiento completamente personal e individual. Es muy diferente en cada persona y depende profundamente del territorio, el contexto, la cultura, la sociedad y la familia en que crecemos. Obviamente estamos aquí para replantear formas de ser y por eso no debemos ignorar que como creemos que somos está influenciado por nuestra raíz, en cierta manera llena de tabúes, omisiones y restricciones, por eso debemos tomarla como un punto de partida en el que podemos Decidir, y no como un ciclo de patrones que estamos condenadas a cumplir. Nuestra misión es desnudarnos con nosotras mismas y entender la naturaleza de nuestro deseo sexual como fuente de creación, potenciación y amor.

Durante siglos, el placer femenino se ha ido transformando de acuerdo a las concepciones de las culturas que han ocupado este mundo, pero hay una gran constante que se ha mantenido y esta es la negación y silenciación de ese placer… Nos han hecho pensar que el sexo es pecado, que está prohibido, que sentir deseo y placer es algo malo. Desde pequeñas nos enseñan a tenerle pudor a nuestro cuerpo, a no reconocerlo y nombrarlo de todas las maneras posibles menos por su verdadero nombre, a diferencia de los hombre las mujeres tenemos la mayoría de nuestros órganos por dentro, así que ese deseo latente e intuitivo que sentimos es castigado de alguna manera gracias a la educación que recibimos.

El conjunto de argumentos son tan hipócritas, que nisiquiera cabe mencionarlos, pero lo que sí debemos saber es que ha sido con el fin de mutilar el derecho a gozar nuestro propio cuerpo, el cual irónicamente sólo aplica para las Mujeres… ¿Por que la masturbación en los niños es vista con normalidad y en las niñas no? ¿Por qué alaban a un hombre que ha tenido diversas parejas sexuales y acribillan a una mujer que hace lo mismo? Vivimos en una sociedad doble moral que nos condena a restringirnos por el miedo a ser señaladas y juzgadas, la misma que se ha encargado de elegir por nosotras adueñándose de nuestros cuerpos decidiendo cómo deben lucir, cuándo debemos parir y cómo debemos vivir nuestro placer.

Una de las grandes razones por las que hoy en día muchas mujeres no saben cómo en realidad son sus partes íntimas, no se tocan y no se exploran, es por que todavía piensan que es algo sucio, es lo que le enseñó la bisabuela a la abuela, la abuela a su madre y su madre a ellas. También es importantísimo que entendemos que no nos enseñaron a tocarnos si no a dejarnos tocar, a soltar, a dar, a ceder nuestro placer y de ninguna manera debe ser así… Volvemos, son costumbres y pensamientos que se transforman pero que de alguna manera se siguen reproduciendo sin cuestionar. Debemos deconstruir todo lo que se nos ha sido dado, y construir sobre eso una versión de placer.

Ahora, para poder hablar de placer, primero debemos conocer y adentrarnos en nuestro propio cuerpo, saber qué órganos nos componen y cómo estos se conectan con los demás para poder entender sus funciones, a medida que crecemos y entendemos un poco mejor la vida, descubrimos que nosotras mismas somos quienes debemos gestionar nuestro placer, no necesitamos de nadie para sentir y disfrutar, por que sólo nosotras sabemos qué nos gusta, por eso es vital tener encuentros con nosotras mismas donde nos exploremos, nos acariciemos y descubramos lo que realmente disfrutamos. Como seres humanos estamos llenos de terminaciones nerviosas en todo nuestro cuerpo, la piel es el órgano sexual más extenso que poseemos, así que para obtener placer es indispensable incluirlo absolutamente todo, ya que tenemos la capacidad de sentir no solo en nuestras partes erógenas si no en cada centímetro de nuestros 8 metros de piel.

Si bien es cierto que la masturbación femenina es un forma de autoerotismo, y su finalidad se centra en el clítoris, también es cierto que es solo una parte de ese placer, por decirlo de alguna manera, es sólo el timbre de la casa. Respirar, estar en el momento presente y realmente dedicarnos a disfrutar esos encuentros, nos conectan profundamente con nosotras y aumentan ese placer que nos estamos dando.

La energía sexual es creación y expansión, nutre y potencia todo nuestro interior, el placer es un regalo y es sumamente diverso, la masturbación es una meditación de amor propio, un diálogo con nosotras mismas, es escucharnos, sentirnos y amarnos, es conectar con nuestro cuerpo y nuestro erotismo, lo cual es espontáneo y natural, así que la próxima vez que te vayas a tocar, hazlo con amor, con gozo, entrégate toda a ti y no olvides recorrer todo tu cuerpo, la finalidad del sexo y la masturbación no es el orgasmo, si no el disfrute del cuerpo físico que poseemos. ♡

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